Es
el helicóptero de combate más avanzado del mundo occidental. Durante la guerra
del Golfo demostró ser un letal destructor de carros. Hace
frío y el aire esta saturado de humedad; la lluvia aguanieve, convierte la
noche en una pesadilla. Nubes negras obscurecen la luz de la luna, haciendo al
bosque circundante negro como una cueva. Sin embargo los carros de combate que
avanzan entre los árboles no necesitan luces para ver por donde andan. Los
monstruos de 60 toneladas superan los obstáculos sin nungus escrúpulo. Una vez
alcanzado el límite del bosque, aceleran a la máxima velocidad y se lanzan
hacia delante llevando una lluvia de barro y tierra. Entre el rugido de los
motores y el rechillar de las cadenas, salen a campo abierto, en medio de las
zonas cultivadas, aparentemente
imparables. Detrás de ellos sin embargo en el bosque, algo se mueve. Un insecto
metálico, grande y deforme, surge sobre las copas de los árboles. Desde el
interior de los carros, nadie puede verlo todavía, porque está a mas de 4 kilómetros
de distancia, aunque los tripulantes de los blindados notarán su presencia bien
pronto. DESTRUCTOR
DE CARROS:
De improviso, un carro explosiona. Los
carristas escrutan la oscuridad en busca del enemigo, en vano: estan buscando en
la dirección equivocada. Otra amenaza silueta surge del bosque, lanza un misil
y desaparece. Pocos segundos mas tarde otro vehículo acorazado se transforma en
un amasijo incandescente de llamas y metal retorcido. El McDonnell Douglas AH-64 Apache ha
golpeado con devastadora eficacia. Pesadamente blindado, para sobrevivir en los
cielos sobre los modernos campos de batalla, el Apache está equipado con
armas y sistemas de visión nocturna y de adquisición de objetivos de última
generación. El AH-64 se proyectó en plena Guerra Fría. En los años setenta
y ochenta, los planificadores occidentales afirmaban que las fuerzas
acorazadas del Pacto de Varsovia, desplegadas en Europa Oriental, estaban
preparadas para perforar las defensas de la OTAN. Para equilibrar la situación,
al menos parcialmente, la OTAN confió en la alta tecnología con la intención
de compensar la superioridad numérica del Este. Con esa intención., el US Army
emitió, en los años setenta, una especificación para un helicóptero avanzado
de ataque, cuyo resultado, tras más de un decenio de desarrollo, fue el Apache.
Los estadounidenses tenían ya en servicio un helicóptero contracarro, el AH-1
Cobra, pero la escasa dotación electrónica limitaba sus capacidades a
intervenciones diurnas. El primer requisito del Apache era la capacidad de
combatir tanto de día como de noche ycon cualquier condición meteorológica.
UN ACORAZADO VOLANTE La protección era otro importante requisito. El
Apache, a pesar de ser concebido para combatir contra las formaciones acorazadas
enemigas desde fuera del alcance de los cañones antiaéreos, se ha proyectado
para encajar fuertes golpes. Muchos sistemas están duplicados (es lo que se
llama redundancia) para poder sobrevivir en caso de daños y tanto tripulantes
como transmisión están protegidos con un blindaje de material compuesto de
boro, Kevlar y acero. Las palas del rotor son capaces de soportar repetidos
impactos de 23 mm y el sistema de descarga del motor ha sido proyectado para
reducir la atracción de los misiles de guía térmica. El corazón de la
capacidad operacional todotiempo del apache es el TADS (Target Adquisition
and Designation System), un sistema combinado de infrarrojos y cámaras TV
de baja intensidad lumínica. Este sistema pera en concormitancia con el de visión
nocturna del piloto o PNV, un sensor de visualización de imágenes térmicas
estabilizado que permite al helicóptero volar y combatir en la oscuridad. Es
operador de los sistemas de los sistemas de armas y el piloto disponen
ampliamente de pantallas y sistemas automáticos. Este equipamiento hace posible
la tarea de volar y combatir a bajísima cota, mientras se traban blancos a
grandes distancias en la obscuridad. El sistema TADS/PNVS puede ser convertido a
la modalidad “pop-up”, que permite al Apache acechar desde una posición en
desenfilada, echar un vistazo rápido, y volver al vuelo estacionario detrás
de un abrigo. Como alternativa, el operador de los sistemas de armas puede
tomar una “instantánea” de la escena que se le presenta delante durante
la rápida maniobra de subida. Nuevamente a cubierto, el operador de
sistemas puede analizar la grabación de la escena y seleccionar el blanco para
un segundo salto hacia arriba, con lanzamiento inmediato del misil Hellfire.
Este misil posee una cabeza buscadora capaz de localizar los objetivos
designados por un haz láser, que puede ser generado por el sistema TADS del
propio Apache o por otros sistemas situados en helicópteros de exploración o
en manos de escuadras de infantería. El Hellfire puede destruir cualquier
tipo de carro de combate conocido hasta ahora y puede hacerlo más rápidamente
y a mayor distancia que los misiles filoguiados. El AH-64 puede recibir una
carga máxima de 16 de estos misiles, pero normalmente la dotación comprende,
además de Hellfire, contenedores de siete o diecinueve cohetes aire-suelo que
se utilizan para batir blancos de zona. Los cohetes de 70 mm son simples armas
sin guía. Cada uno de ellos pesa cerca de 10 kilogramos y viaja a más de 2000
km/h. El potente y preciso cañón M230 Chain Gun de 30 mm puede ser esclavizado
al sistema TADS además de controlado manualmente. El cañón puede ser, por demás,
utilizado por cualquiera de los dos tripulantes mediante el sistema de colimación
integrado en el casco y sobre pantalla (IHADSS, lntegrated Helmet And Display
Sight System). Se trata de un visor colocado frente al ojo del piloto que
proyecta la imagen directamente sobre la pupila, permitiendo la puntería del
arma hacia donde se esté mirando. El Chain Gun puede también util izarse
contra otros helicópteros, pero el arma defensiva aire-aíre principal es una
pareja de misiles de guía térmica Stinger. ALTAS PRESTACIONES, COSTES ELEVADOS Con un coste unitario de casi siete millones y
medio de dólares en el momento de su entrada en servicio, un solo Apache vale más
de cinco o seis veces lo que un carro de combate soviético, para cuya destrucción
fue proyectado. No obstante, su capacidad para golpear con precisión los
blancos en plena noche quedó demostrada durante las fases iniciales de la
operación “Causa Justa”, en Panamá, en 1989. Sin embargo, los escépticos
quedaron poco convencidos, afirmando que en el curso de una campaña
prolongada, los complejos sistemas del helicóptero se hubiesen mostrado poco
fiables. Todos ellos hubieron de tragarse sus afirmaciones en 1991. El Apache
fue uno de los principales protagonistas de la Guerra del Golfo. Los AH-64 fueron
los primeros en abrir fuego, eliminando de golpe dos estaciones de radar iraquíes
en las primeras horas del alba deI 17 de enero. Tan pronto comenzaron las
operaciones en tierra, todo un batallón de infantería iraquí se rindió a la
compañía de helicópteros artillados (cinco helicópteros de combate) que lo
atacaba. Los Apache fueron la punta de lanza del XVIII Airborne Corps durante
su carrera hacia el Eúfrates. Fueron también los Apache los que destruyeron la
mayor parte del ejército iraquí en su desesperada retirada de Kuwait a Basora.
Aunque entró en servicio en 1987, el coste del AH-64 Apache ha crecido desde
los siete millones y medio iniciales a diez millones de dólares, y las últimas
versiones, equipadas con radar, costarán como mínimo trece millones de dólares
por ejemplar. Pero, a cambio de tantísimo dinero, el McDonnell Douglas
AH-64 Apache ha demostrado ser una máquina que puede ser destacada con extrema
rapidez a cualquier terreno y, con toda seguridad, el más potente sistema
cazacarros actualmente en servicio.




